Sí, parece ser que nuestro colaborador Pedrete descubrió en una gélida noche de fallas que también se pueden tocar los árboles de la calle para que generen música.
A simple vista parece una historia sin pies ni cabeza, pero lo gracioso es ver cómo se lo pasa de bien el muchacho. Y si aún así no os parece suficiente, prestádle atención a la músiquilla del Tetris de fondo.
Según cuenta la leyenda, por lo visto esa cusiosa velada actuában así porque acababan de darles calabazas...
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